1. ¿Qué te hubiera gustado haber inventado?
Me hubiera encantado inventar una máquina que ayude a la mujer a equilibrar maternidad, hogar y trabajo, sin culpa y sin perder su esencia. Una herramienta que permita desarrollarse plenamente en todos los ámbitos, sin tener que elegir entre ser profesional, madre o mujer. Soy multifacética, me encanta crear, estar en movimiento. Trabajo en esta empresa familiar que viene desde mis abuelos, aquí crecí, aprendí a trabajar y a soñar. Pero en medio de tantas responsabilidades, a veces una se desconecta de su maternidad o de su hogar. Ese equilibrio sigue siendo uno de los mayores desafíos para muchas mujeres, incluyéndome.
2. ¿Cuál es la mayor locura que has hecho en tu vida?
Viajar sola a Bangkok. Sin medir riesgos, siendo joven y con ganas de vivirlo todo. Me hospedé sin saberlo en una zona complicada, viví momentos de mucho miedo, hasta que terminé siendo acompañada por un mensajero del embajador peruano. Fue una experiencia que me marcó y me enseñó a cuidarme y a no subestimar los contextos.
3. ¿Si pudieras empezar de cero en otro lugar, ¿lo harías?
Me gusta mucho mi vida tal como es. No tengo grandes arrepentimientos. Me aburro de quedarme quieta; siempre estoy reinventándome. Creo firmemente que no debemos estancarnos en lo que ya sabemos, sino diversificarnos y evolucionar constantemente.
4. ¿Cuál es tu próximo destino soñado?
París nuevamente, pero esta vez con mi hija y mi esposo. Tenemos una conexión especial con esa ciudad; ahí él me pidió la mano, en la Torre Eiffel.

5. ¿Si pudieras volver en el tiempo, ¿en qué circunstancia regresarías?
Si pudiera volver en el tiempo, regresaría a la etapa en la que bailaba marinera y viajaba por el mundo. Fui campeona nacional juvenil en 2011. Esa época me enseñó disciplina, orgullo y amor por mis raíces.
6. ¿Cuál ha sido la injusticia más grande que has vivido?
Una experiencia muy dura durante el nacimiento de mi hija. Pagué por un servicio privado, esperando un trato digno, pero viví negligencia y deshumanización. Estuve al borde de la muerte dos veces y el trato fue inaceptable. Esa experiencia me marcó profundamente y me indignó, porque nadie debería ser maltratado, menos en un momento tan vulnerable.
7. ¿Qué te gustaría aprender o probar?
Surf, paracaidismo, jumping… todo lo que implique adrenalina. Amo el mar. También me gustaría aprender defensa personal; la inseguridad actual nos obliga a pensar en nuevas formas de protegernos.
8. ¿Qué cambios crees que haría mejorar a la sociedad?
Volver a los valores. Una buena crianza, compromiso, adaptabilidad. Ser camaleónicos, no conformistas. Hoy se normaliza la informalidad, la estafa, la falta de ética. Eso es lo que debemos cambiar si queremos evolucionar como sociedad.

9. ¿Cuál ha sido la etapa más complicada de tu vida?
Adaptar mi vida a un nuevo ser sin dejar de ser yo. La maternidad no me estancó; me impulsó a evolucionar. En el rubro eléctrico-industrial, ser mujer ha sido un reto constante. Muchas veces no valoran tu conocimiento solo por tu género. Ha sido duro hacer respetar nuestra voz en un entorno dominado por hombres. Eso debe cambiar. La mujer tiene la misma capacidad, el mismo valor y derecho a liderar.
10. ¿Qué sueños te quedan por cumplir?
Hacer que la empresa familiar evolucione y sea sostenible en el tiempo. No solo como legado de mi madre, sino como una nueva etapa liderada por mi generación: más organizada, más corporativa, más estructurada.
11. ¿Cómo lograste hacer ese «match» entre maternidad y trabajo?
Ha sido un proceso largo. Empecé literalmente desde abajo: atendía clientes, cargaba sacos, iba a obras, contaba hasta el último clavo. Todo eso fue parte de una evolución de años.
Con la llegada de la maternidad y luego de la pandemia, entendí que muchas de las cosas que hacía en oficina también podían hacerse desde casa. El COVID nos obligó a cambiar la forma de trabajar y a confiar más en la tecnología.
Trabajé hasta el último día de embarazo. Después, venía a la oficina con mi hija en brazos. Con el tiempo, entendí que los ritmos cambian, que una se adapta, que los tiempos se amoldan. Ser madre no me detuvo; me transformó.
Historia de BG Benites
Mi historia con la empresa empezó desde niña. Mi abuelita me traía después del colegio y yo ya atendía clientes. A los 15 años hice mi primera gran venta de cables, sola, con la reja cerrada. No podía perder la oportunidad. Ese día entendí que el miedo no podía ganarme.
Hoy lidero procesos de digitalización, desarrollo de la web y sistematización. El 2026 viene con grandes retos: queremos reinventarnos, apostar por tecnología, redes y procesos más modernos, sin perder lo que siempre nos ha caracterizado: la confianza de nuestros clientes.


